viernes, 22 de enero de 2016

Contenciones, sujeciones y restricciones físicas


Se entiende por sujeciones físicas la intencionada limitación de la libertad de movimientos de una persona, o su actividad física, o el normal acceso a cualquier parte de su cuerpo, con cualquier método físico aplicado sobre ella, o adyacente a ella, del que no puede liberarse con facilidad. Ejemplos de estas son todo tipo de cinturones, muñequeras, bodies (o “pijamas Alzheimer”), sábanas fantasma, y medios de atrapamiento mecánico como mesas o sillones volcados. Se excluyen de esta definición las barandillas de las camas.

La contención física supone un confrontamiento ético entre el principios de autonomía (limitación de la libertad del paciente en contra de su voluntad) y la intención bienintencionada de proteger al usuario institucionalizado, a su entorno y autoprotección física y legal del personal cuando la propia seguridad está comprometida. Este conflicto ético, junto a los riesgos que pueden suponer la restricción e inmovilización de los pacientes (fracturas, muertes por asfixia…) y sus posibles consecuencias legales, exigen que el procedimiento sea realizado siguiendo una normativa que contemple claramente desde lo adecuado de la prescripción y metodología, hasta el papel de todo el equipo implicado, así como la obligación de informar a la familia sobre el proceso.
Accidentes asociados al uso de restricciones físicas. Ver investigación.
Existen centros acreditados como por ejemplo “Cuidados de demencia sin sujeciones” no tendrán ninguna medida de sujeción física a diario tal como está definida y descrita en el párrafo de la cabecera de este post. 


La contención mecánica es un último recurso terapéutico que se utiliza en situaciones extremas para controlar conductas que suponen alto riesgo para el propio paciente, como para otros pacientes y profesionales sanitarios, después de que hayan fracasado el resto de medidas alternativas, como el abordaje o contención verbal, las medidas ambientales y/o de conducta y la contención farmacológica

La contención mecánica o física es una medida terapéutica excepcional dirigida a la inmovilización parcial o generalizada de la mayor parte del cuerpo en un paciente que lo precise, para tratar de garantizar la seguridad de él mismo o de los demás.  Su indicación sólo está justificada ante el fracaso de otras alternativas, ya que vulnera el principio de autonomía de la persona al limitar la libertad del paciente, suponiendo una restricción de los derechos fundamentales de amparo constitucional de las personas afectadas por las intervenciones corporales. En este enlace podréis encontrar un ejemplo de protocolo de actuación sociosanitaria en caso de agresión.

Contraindicaciones:

• Orden expresa del médico de no aplicar contención.
• Siempre que exista la posibilidad de aplicar otros abordajes terapéuticos.
• Como castigo al usuario/a por una transgresión.
 • Como respuesta a una conducta molesta.
• Como respuesta al rechazo del tratamiento en usuarios/as conscientes y orientados.
• Como sustitución de un tratamiento ya en curso.
• Por simple conveniencia del equipo.
• En casos de encefalopatía y cuadros confusionales que puedan empeorar por disminuir la estimulación sensorial.
• Desconocimiento del estado general de salud del paciente.
• Vivencia del paciente como refuerzo de su conducta violenta.
• Cuando no exista personal suficiente para realizar la contención o sea una situación de peligrosa (paciente armado).

Contención verbal. 

Siempre que sea posible se debe comenzar con un abordaje o contención verbal cuya finalidad sea la de enfriar la situación que ha provocado la agitación y/o desorientación del paciente, disminuyendo la ansiedad, la hostilidad y la agresividad, y prevenir posibles ataques violentos. Para ello se ha de transmitir al paciente tanto de forma verbal como no verbal que la intención del personal sociosanitario es la de protegerlo.

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