jueves, 15 de diciembre de 2016

Intervención conductal en personas con Alzheimer


Un planteamiento general de las intervenciones conductuales en personas con una demencia de tipo Alzheimer comprende:

- Identificar la alteración conductual que se pretende corregir: cuanta mayor sea
la claridad con la que se defina el problema, más probable es la identificación
de una estrategia de acción eficaz.

- Describir cuidadosamente la conducta problema. Esto supone recabar
información sobre: ¿Cuándo aparece el problema? (momento del día) o
¿Dónde aparece el problema? (entorno ambiental en el que se
presenta) o ¿En presencia de quién ocurre? (entorno humano). Frecuencia de aparición

-  Buscar desencadenantes y analizar las consecuencias (¿Qué pasa antes y
después del problem a?). Normalmente suelen existir factores desencadenantes,
aunque no lo parezca. Además, suelen intervenir varios factores desencadenantes (rara vez es uno solo).

- Establecer objetivos realistas. Se ha de valorar si se ha de iniciar una intervención conductual y si ésta ha de ir acompañada de un tratamiento
farmacológico.

- Toda estrategia de intervención conductual requiere: o Implicar a la persona y al cuidador (es individualizado, depende de las características del usuario y del cuidador).

- Establecer objetivos asequibles.

- Conseguir paso a paso cada objetivo. El cambio suele ser lento.

- Evaluar y modificar continuamente las intervenciones. Se ha de valorar si los
planes que se están llevando a cabo son eficaces.

- Las actividades que se lleven a cabo han de estar adecuadas al grado de
deterioro cognoscitivo del paciente.

El éxito depende en gran medida del entorno humano y ambiental que rodea a la persona con demencia. El entorno ideal es el medio familiar, que se mantiene
constante y no entraña estrés. Sin embargo, este entorno no es suficiente o en
ocasiones es la causa que desencadena las alteraciones de conducta de la persona con Alzheimer.


El entorno físico no ha tener:
- Iluminación inadecuada, escasa, que propicia la confusión o aparición de imágenes visuales indefinidas.
- Temperatura incómoda, excesivo frío o calor.
- Exceso de ruidos o estímulos sonoros, como gente, televisió o radio.
- Entorno desconocido.
- Escasez de intimidad.
- En cuanto al entorno temporal cabe decir que el programa ha de ser:
- Diario, estable y rutinario.
- Los cambios de rutina deben ser graduales y se ha de dar tiempo a los
pacientes a que se acostumbren.
- Es fundamental realizar una buena higiene del sueño desde el inicio
de la enfermedad. 

Las técnicas de modificación de conducta basadas en el refuerzo (positivo o negativo) tienen como objetivo que las personas con Alzheimer:
- mantenga, incremente conductas adaptativas
- aprenda nuevas conductas 
-reduzca o elimine conductas problemáticas

Se ha de plantear con sumo cuidado y siempre con la supervisión de un profesional. No hay que olvidar que la conducta es también la expresión de vivencias internas, y que un intento de modificación de la conducta 
que no tenga en cuenta este nivel interno podría no ser adecuada.

Este método puede consistir en reforzar las conductas adaptadas e ignorar las anómalas, comporta tres puntos claves:

1. Definir la conducta que se debe modificar.
2. Implicar a todos los familiares posibles (todos los que tengan contacto con el paciente)
3. Responder positivamente, con afecto, alegría y entusiasmo ante las conductas adecuadas e ignorar las anómalas.


Hay que recordar siempre

1. Lo que es bueno para un paciente determinado puede no ser adecuado para otro.
2. Toda norma o consejo de intervención ha de tomarse con flexibilidad.
3. Deben considerarse siempre las características específicas de la persona.



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