El fisioterapeuta


Extraído del Código deontológico del COF:

Artículo 4º.- La Fisioterapia constituye una profesión autónoma y con identidad propia
dentro del ámbito de la salud.
Artículo 5º.- La Fisioterapia es el arte y la ciencia del tratamiento físico; es decir, el
conjunto de métodos, actuaciones y técnicas, que mediante la aplicación de medios
físicos curan, previenen las enfermedades, promueven la salud, recuperan, habilitan, y
readaptan a las personas afectadas de disfunciones somáticas o a las que se desea
mantener en un nivel adecuado de salud..

Además, la Fisioterapia incluye la ejecución de pruebas eléctricas y manuales precisas
para determinar el valor de la afectación de la inervación y fuerza muscular, pruebas
para determinar las capacidades funcionales, la amplitud del movimiento articular, y
medidas de la capacidad vital, así como ayudas diagnósticas para el control de la
evolución.

Artículo 6º.- Son funciones de los fisioterapeutas, entre otras, la aplicación de
tratamientos con medios físicos que se prestan a los enfermos de todas las
especialidades de medicina y cirugía donde sea necesaria la aplicación de dichos
tratamientos, entendiéndose por medios físicos: eléctricos, térmicos, mecánicos,
hídricos, manuales y ejercicios terapéuticos con técnicas especiales en: respiratorio,
parálisis cerebral, neurología y neurocirugía, reumatología y ortopedia, coronarias,
lesiones medulares, ejercicios maternales pre y post-parto y cuantas técnicas
fisioterápicas puedan utilizarse en el tratamiento de enfermos.
Estas funciones se desempeñarán en instituciones sanitarias, centros docentes,
centros de servicios sociales, instituciones deportivas, consultorios de fisioterapia,
centros de rehabilitación, gimnasios terapéuticos y domicilios de los usuarios.

Artículo 7º.- El objetivo último de la Fisioterapia es preservar, restablecer y aumentar
el nivel de salud de los ciudadanos a fin de mejorar la calidad de vida de la persona y
de la comunidad.

Artículo 8º.- La profesión de fisioterapeuta se rige por principios comunes a toda
deontología profesional: respecto a la persona, protección de los derechos humanos,
sentido de la responsabilidad, honestidad, sinceridad para con los usuarios, prudencia
en la aplicación de instrumentos y técnicas, competencia profesional, solidez de la
fundamentación objetiva y científica de sus intervenciones profesionales.

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