lunes, 11 de enero de 2016

Terapia de Orientación en la Realidad




La terapia de Orientación en la Realidad (TOR) es una técnica qua ayuda a la persona usuaria a reducir la desorientación y la confusión mental*.  Consiste en presentar información relacionada con la orientación: tiempo, espacio y persona, en forma visual (imágenes) y de manera simultánea, le ofrecemos explicaciones muy sencillas sobre lo que pretendemos comunicar. Irán acompañadas de movimientos corporales que amplifican y aclaran el mensaje a transmitir. Supone un aporte positivo de autoestima.


La TOR se aplica con dos formatos diferentes:
  • Trabajo en grupo terapéutico. Los usuarios son distribuidos en pequeños grupos para participar en la actividad. Aquellos pacientes con un nivel similar de capacidades cognitivas, generalmente, compartirán taller varios días a la semana, en sesiones de entre 30 y 60 minutos cada una. En el grupo se trabaja la orientación personal, temporal y espacial de forma específica y, además, se desarrollan otras habilidades cognitivas o estrategias conductuales, para lo que se utilizan técnicas que necesitan cierto material de apoyo (por ejemplo, calendarios, tarjetas ilustradas de ocupaciones, objetos, oficios, actividades de la vida diaria, etc.)
  • Orientación a la realidad 24 horas. Consiste en aportar claves para la memoria, mostrando al paciente referencias concretas que pueden encontrar en el ambiente (señales y otras ayudas) con las que consiga situarse en su entorno más cercano. Además, los cuidadores transmiten al usuario de forma constante (durante las 24 horas del día) información que le permita situarse en el espacio, el tiempo y respecto a su persona. Los mensajes verbales se acompañarán de otros no verbales para facilitar su procesamiento.  Esta tarea debe ser practicada por todos los cuidadores profesionales que trabajan en contacto con el paciente a lo largo de todo el día. El ambiente de la unidad residencial puede facilitar o dificultar la tarea de la orientación a la realidad, por lo que cuidaremos de que el entorno en el que el paciente habita sea un lugar tranquilo, con pocos estímulos que, a su vez, han de ser orientadores como:
  • El  nombre  escrito  en  la  puerta  de  cada  sala.
  • Tablones  de  anuncios  que  señalen  la  fecha  del  día,  la  estación  del  año,  el menú,  cuando  será  la  próxima  fiesta  o  cumpleaños,  etc.
  • Fotografías  y  tarjetas  para  indicar  el  nombre  da  cada  persona  en  el  comedor en  el  dormitorio,  etc.
Por  otro  lado,  los  profesionales de atención sociosanitaria siempre  responderán  a  las  preguntas  o  dudas  que planteen los usuarios en los momentos que presenten confusión. Les ofrecerán cuantas indicaciones sean posibles y necesarias para que la persona dependiente pueda recibir la máxima  ayuda  del  ambiente  que  le  rodea.

*En psicología se entiende por confusión mental a una disminución de la actividad de la consciencia. Existen varios grados que van desde una leve obnubilación hasta el estado de estupor. Es un estado mental agudo, caracterizado por una concepción desordenada del medio, delirio, reducción de la capacidad de observación, confusión, patológicamente hablando, comúnmente se refiere a la pérdida de orientación (habilidad para ubicar correctamente cosas como el tiempo, lugar e identidad personal) y de la memoria (habilidad para recordar correctamente eventos previos o aprender nuevo material). Algunos casos graves pueden generar ilusiones, insomnio y alucinaciones. Puede producirse en condiciones de una gran tensión mental. La confusión no es sinónimo de la inhabilidad de poner atención, aunque la inhabilidad para poner atención puede causar, o contribuir a generar la confusión. En conjunto, la confusión y la inhabilidad para poner atención (ambas de las cuales afectan el juicio) son problemas paralelos de una pérdida o falta de las funciones normales del cerebro.

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