Autonomía de la persona en situación de dependencia

Autonomía del/de la usuario/a 
Las actividades que se desarrollan en la institución y en las que suele participar el usuario suelen ser de carácter sanitario y personal o social y grupal. En todas ellas, el profesional deberá tener en cuenta el nivel de autonomía del usuario para proporcionar un acompañamiento adecuado durante su desarrollo. 
Hemos de recordar que por autonomía nos referimos a la capacidad de valerse por sí mismo, con propia iniciativa, controlando, afrontando y tomando decisiones sobre cómo vivir según las normas y preferencias propias. 

Así, la autonomía personal se caracteriza por: 

Tener el control de la toma de decisiones. 
Poder ejecutar las actividades cotidianas (actividades básicas e instrumentales de la vida diaria). Por el contrario, una persona llegará a ser dependiente cuando, por su pérdida de autonomía personal, precise del apoyo de su entorno familiar y social para resolver y satisfacer sus necesidades fisiológicas, psicológicas o de relaciones sociales. 

Antes de continuar con este apartado, es necesario mencionar de nuevo las Actividades de la Vida Diaria (AVD), ya que sus posibilidades de realización son las que nos van a permitir valorar el nivel de autonomía e independencia básica de una persona. 

Estas actividades, nosotros las clasificamos así: 
 Aprendizaje y aplicación del conocimiento. 
 Movilidad. 
 Autocuidado. 
 Vida doméstica. 
 Interacciones y relaciones personales. 
 Áreas principales de la vida (educación, trabajo y economía). 
 Vida comunitaria, social y cívica. 

Describiremos estas actividades agrupándolas en dos categorías:  Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD) y Actividades Instrumentales de la Vida Diaria (AIVD). 


Las ABVD son aquellas más elementales para la vida, hacen referencia tanto al cuidado personal (aseo, comida, vestido…) como a la movilidad dentro del hogar (acostarse, cambiar de postura…):

 Cuidado personal: aseo personal, control de esfínteres, comer y beber, vestirse. 
 Movilidad en el hogar: cambiar y mantener diversas posturas corporales, levantarse, acostarse y permanecer de pie, desplazarse dentro del hogar. 

Existen una serie de escalas que nos permiten valorar el grado de dependencia que tiene las personas en la realización de las actividades básicas de la vida diaria. 


Algunas de las más usadas son: 

 Índice de Barthel o de clasificación funcional o de AVD básicas: Consta de 10 ítems. Ocho grupos de actividades (alimentarse, lavarse, vestirse, aseo personal, uso de retrete, transferencias del cuerpo, deambulación y dificultad para subir y bajar escaleras) y dos funciones corporales (deposición y micción). La puntuación máxima es de 100, que nos indicaría que no existe dependencia y la mínima es 0, que nos indicaría máxima dependencia. 
 Índice de Katz: Consta de 6 ítems, que son: baño, capacidad de vestirse, uso del retrete, movilización, continencia de esfínteres y alimentación. Dando la posibilidad de añadir “otro” no especificado. Para su valoración se utiliza una graduación de ocho niveles desde A (mínima dependencia) hasta G (máxima dependencia). 
 Escala de la incapacidad física de Cruz Roja: Recoge de forma global dos grupos de actividades (la marcha y los “actos de la vida diaria”), la función corporal continencia y la necesidad de cuidados de enfermería, graduándolos en seis niveles de 0 (independiente) a 5 (máxima dependencia). 3.2. 
Autonomía en las actividades instrumentales de la vida diaria. Son más complejas que las anteriores, no son tan elementales para la vida, pero son necesarias para vivir de forma independiente. Incluyen tanto tareas domésticas (comprar, lavar la ropa…) como movilidad fuera del hogar. 
 Tareas domésticas: comprar y controlar suministros y servicios, elaborar comidas dentro de la dieta exigida, cuidado de la ropa: lavado y planchado, limpieza y mantenimiento de la casa, bienestar de los demás miembros de la familia. 
 Movilidad fuera del hogar: deambular con normalidad sin medio de transporte 
El método más usado para la evaluación de estas actividades es la escala de Lawton y Brody. Para la evaluación en mujeres, consta de 8 grupos: capacidad para usar el teléfono, hacer compras, preparación de comida, cuidado de la casa, lavado de ropa, transporte, control de medicación y capacidad de encargase de sus finanzas. En los hombres sólo se reconocen cinco grupos: capacidad para usar el teléfono, hacer compras, transporte, control de medicación y capacidad de encargarse de sus finanzas. Cada grupo se subdivide en cuatro o cinco ítems según la gravedad y la puntuación oscila de 8 (máxima independencia) a 0 (máxima dependencia) en mujeres; y de 5 (máxima independencia) a 0 (máxima dependencia) en hombres. 

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