Método Montessori en la intervención en enfermedades neurodegenerativas


En los centros de atención a personas dependientes pueden aplican la metodología Montessori para trabajar con residentes o usuarios con enfermedades neurodegenerativas en estadios iniciales y moderados, como la demencia de tipo Alzheimer, Parkinson, corea de Huntington, etc. o incluso utilizarlo con personas mayores en terapia ocupacional.

El método Montessori se basa en actividades que diseña e implementa un Terapeuta Ocupacional que incluyen tanto estimulación cognitiva como oportunidades para poder interaccionar de forma satisfactoria con el entorno físico y social. De esta manera las actividades son interesantes, estimulantes y retadoras, para ayudar a las personas a solventar necesidades básicas como: “sentir valía personal, expresar sentimientos y pensamientos, tener un sentimiento de pertenencia y de realización, y la necesidad de tener una rutina”.

Hay que recordar que mantener o trabajar las funciones cognitivas ofrece una serie de beneficios secundarios muy importantes para la persona en situación de dependencia:

  • Da seguridad e incrementa la autonomía personal 
  • Evita la desconexión del entorno y fortalece las relaciones sociales.
  • Minimiza el estrés y previene reacciones psicológicas desadaptadas.
  • Estimula la propia identidad, la autoestima y dignifica a la persona
Es importante pensar en el resultado final de las actividades, dándoles un propósito para promover las habilidades que aumentan la autonomía en las actividades de la vida diaria ofreciéndo de manera individualizada solo el grado de apoyo que se necesite para realizar el ejercicio (autonomía, preparación, supervisión sin contacto físico, asistencia física parcial, máxima o especial)

Está basado en una intervención específicamente creada y dirigida a personas con demencia en estadios graves. Consiste en la realización de actividades programadas basadas en las actividades cotidianas, utilizando técnicas de rehabilitación cognitiva como: división de tareas, repetición guiada, progresión de simple a complejo, y progresión de concreto a abstracto.

La aplicación de este método  se desarrolla en grupos de 4 ó 5 personas según el deterioro cognitivo. La sesión tiene una duración máxima sesión de 15-30 minutos donde se trabaja con materiales residuales y cotidianos fáciles de adquirir, como: jarras de plástico, lana, legumbres, embudos, cubiertos, flores y plastilina, entre otros. Las actividades están diseñadas para aprovechar la memoria, y reduciendo al máximo exigencias lingüísticas, de manera que se proporcionan señales externas para compensar los déficits cognitivos, realizando un acompañamiento individualizado durante toda la sesión.

Las actividades permiten:
  • Comenzar desde lo más simple a lo complejo y de lo concreto a lo abstracto.
  • Trabajar de derecha a izquierda y de arriba a abajo (paralelo a los movimientos de ojos y de la mano).
  • Ordenar los materiales de más grande a más pequeño y de más a menos cantidad.
  • Desglosar las tareas en pasos para después realizarlas de manera secuenciada.
  • Utilizar el menor lenguaje oral posible al explicar las actividades.
Algunos ejemplos:
– Buscar objetos: Escondemos 6 objetos cotidianos (pinza, peine, cuchara, pelota goma, dado, anillo) entre legumbres de manera que tengan que localizar el objeto y después colocarlos en diferentes recipientes donde está el nombre de los objetos.

– Clasificar objetos: Entregamos una fotografía recortada en tres partes (ojos, nariz y boca) y los pacientes deben reconstruirla.

– Actividad de seriación: con pajitas, ovillos de lana, vasos de plástico de diferentes tamaños, los pacientes las colocan en orden de mayor a menor/por colores/por formas.

– Discriminación sensorial: con los ojos cerrados o tocando objetos que se encuentran dentro de una caja tapada, a través del tacto los pacientes reconocen objetos de diferentes texturas, pesos, olores…

Beneficios:
A través de esta intervención no farmacológica son capaces de controlar su cuerpo y experimentan la alegría de desafiarse a sí mismos y de obtener éxito en este reto. Se produce una reducción de los niveles de ansiedad y episodios de agresividad mientras se fomenta la interacción y comunicación con otros residentes. 

Los resultados en los participantes en las actividades de este método son: reducción de las alteraciones conductuales en las personas, mejora de la capacidad funcional básica (índice de Barthel) y una mejora en las habilidades motoras.

En algunos casos puede repercutir de manera positiva en algunas de las actividades de la vida diaria como es la alimentación (coger de manera adecuada cubiertos, distinguir los elementos de la mesa), el baño (lavado de dientes) y el  vestirse (distinguir la ropa, abrocharse los botones). Sin duda, se trata de una terapia no farmacológica de fácil aplicación capaz de mejorar su estado de ánimo, incidiendo en sus capacidades y por ello favoreciendo una óptima calidad de vida.


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