La conducta



La conducta es la reacción de una persona a una situación ambiental concreta; la respuesta observable, lo que hace o dice la persona, la forma de proceder y el comportamiento que manifiesta exteriormente.

Siguiendo la metáfora del iceberg, sería la única parte visible, lo que está en la superficie.

La conducta que muestre la persona en situación de dependencia será uno de los elementos clave a observar por el equipo de profesionales, ya que resultará de gran ayuda para determinar el estado de ánimo, la calidad y cantidad de sus relaciones interpersonales e incluso de salud del usuario/a y será un factor fundamental para decidir sobre la asistencia y atención que se le debe prestar.

El equipo deberá observar tanto la conducta no verbal de los residentes como la conducta verbal; es decir, deberá atender tanto a lo que éstos dicen con palabras como a lo que dicen utilizando otros recursos.

Resulta importante escuchar las manifestaciones de la conducta verbal de la persona dependiente. Si le dejamos hablar libremente, sin dirigir sus respuestas ni interrumpirle, podremos conocer el contenido y la forma de sus pensamientos: qué ideas tiene o lo que le está preocupando.Al observar la conducta verbal deberemos atender no sólo a las palabras, sino también a otros elementos de conducta no verbal.  Aquella en la que no está implicado el uso del lenguaje. Son elementos de la conducta no verbal , entre otros, las sonrisas, la postura del cuerpo, los gestos, las miradas,...como el tono, la velocidad a la que se habla, el ritmo,...


Algunas personas en situación de dependencia pueden presentar conductas problemáticas. En estos enlaces puedes adquirir pautas de cómo reaccionar frente alguna de estos comportamientos:


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