GAM: grupos de ayuda mutua para cuidadores informales

Estos grupos no están dirigidos por personas profesionales, sino por los propios afectados. En ellos comparten sus dudas y experiencia. 

Su objetivo es proporcionar a las personas cuidadoras de personas dependientes (cuidadores informales) la oportunidad de intercambiar estrategias de actuación frente a problemas similares a los suyos, ocasionados en su quehacer diario.  

Desde sus orígenes, las redes de apoyo y ayuda mutua han encarnado una filosofía que reconoce, desarrolla y estimula el poder de las personas no sólo para ayudarse a sí mismos, sino también para ayudar a otras personas a ayudarse a sí mismas.
Términos como apoyo, autoayuda o ayuda mutua han sido utilizados indistintamente para referirse a grupos que confían en redes entre iguales como un medio para enfrentarse a problemas específicos, satisfacer unas necesidades comunes y obtener los cambios sociales o personales deseados.
El punto de partida del movimiento de ayuda mutua surge en los años 40, con la fundación de los grupos de Alcohólicos Anónimos (AA), y lo hace con el único propósito de ofrecer un medio social como principal instrumento de cambio frente a una enfermedad. Desde entonces, personas con diversos problemas o circunstancias vitales empiezan a reunirse y tratar de fomentar la ayuda mutua. Así, por los años 60 y principios de los 70, tienen lugar el movimiento de mujeres, en pos de la promoción y la defensa de la autoayuda y en la toma de conciencia de la identidad femenina, el movimiento por los derechos de las personas con discapacidades, y el movimiento gay. Sin embargo, no es hasta los años 70 cuando se produce un mayoritario interés por los sistemas de apoyo social y un reconocimiento de los efectos positivos que tienen en la salud física y psicológica de sus integrantes.
Los grupos de ayuda mutua constituyen actualmente un sistema de apoyo importante para enfrentarse a situaciones estresantes o a enfermedades y son definidos como el apoyo accesible a un individuo en la relación con otros individuos, grupos o comunidades que viven situaciones similares.
Aspectos básicos en el concepto y funcionamiento de los GAM
  1. La mutualidad y reciprocidad.
  2. La experiencia común de los miembros como criterio específico de pertenencia al grupo.
  3. El compromiso individual de cambio y de estar dispuesto a implicarse como igual en el grupo.
  4. La autogestión o autogobierno del grupo ya que tanto el programa como la filosofia del grupo son decididos por los propios miembros.
  5. El control social que ejerce el grupo sobre sus miembros como mecanismo que facilita el cambio actitudinal y conductual a través del compromiso individual con las normas definidas por ellos.
  6. Importancia de la acción que se realiza después de las sesiones de grupo y que, en realidad, es el aspecto más importante del cambio de los miembros del grupo.
  7. La información, guía y orientación, y en general la percepción de apoyo social implícita en la dinámica igualitaria y recíproca de estos grupos
Los objetivos de un GAM
– Ayudar a sus miembros a salir del aislamiento que están viviendo y ayudarles a reconocer el impacto negativo que tiene en sus relaciones interpersonales.
– Proporcionarle una atmósfera en la que puedan experimentar, identificar, expresar y validar sus sentimientos acerca de lo que les pasa, los intentos llevados a cabo para su mejoría y en la que tenga lugar la motivación al cambio.
– Fomentar dentro del grupo un espíritu de adecuada empatía, reconocimiento positivo y autenticidad, de forma que pueda mejorar su autoestima y aprendan a ser más flexibles en sus expectativas de ellos mismos y de los otros.
– Ayudar a los miembros a comprender la importancia de participar con el otro en objetivos comunes y en la reciprocidad de la ayuda.
– Facilitar el reconocimiento de los diversos síntomas y signos presentes en las personas con un trastorno de ansiedad, la naturaleza multicausal de los trastornos y las vías de tratamiento de los mismos.
– Proporcionar alguna forma de efecto terapéutico a personas que no han encontrado beneficios completos en los tratamientos a los que han acudido o para los que, los tratamientos especializados e individuales resultan demasiado caros o se encuentran lejos de la residencia habitual.
Así pues entre los objetivos de estos grupos deben incluirse no solo la reducción de síntomas, sino también el incremento de la autoestima, la integración social, la honestidad, la aceptación y el amor a uno mismo y la consecución de habilidades sociales más eficaces.
¿Dónde radica la fuerza de un GAM?
– En la  colaboración con el equipo, en la ilusión del mismo en los grupos, en la fuerza de la propia acción del encuentro, en la combinación de todas las variables.
– La verbalización del malestar, el efecto catártico, el desahogo, llamémosle como sea, tiene efectos inmediatos, esa pastilla psicológica.
– El efecto de identificación (“eso también me pasa a mi”) juega un papel clave en esa toma de conciencia, que seguramente no será de un contenido inconsciente sino más bien un darle un sentido al sufrimiento implicándose como protagonista y responsable del mismo. Nos parece un paso de gigante en muchos casos el situarse en la posición de algo que puedo cambiar y separase del modelo médico de enfermedad.
– Pensar que más que un enfermo soy una persona con problemas que debo solucionar.
– En un grupo de ayuda mutua es posible superar incluso las más difíciles situaciones emocionales, aunque esto nunca es automático y mucho menos instantáneo.
 Elementos terapéuticos de los GAM
El sentido de pertenencia a una GAM nos da una identidad a nivel social y a otros niveles mas profundo. La mayoría cuando entran no esperan que les den gran cosa, diríamos que van porque confían en su psiquiatra o psicólogo que se lo ha indicado como un espacio que les puede venir bien. La mayoría piensan que sólo va a ser un lugar de distracción y/o de desahogo de sus problemas.
Cuando se les pregunta posteriormente, muchas personas responden que han encontrado la esperanza, han visto como algunos “peores, o iguales”, con mas o similar problemática que ellos han salido, están allí “normales”, como si no les pasara nada incluso sin medicación después de años tomando.
El grupo está dotado de cualidades propias. Al estar y actuar en grupo se crea un espacio común de relaciones que por si solo es algo constructivo, por supuesto no uniforme o de la misma manera en todas las personas. Pero en ese cambio está el germen, la ocasión para que se produzca un avance.


 

  

Cabría hablar en este punto del grupo de apoyo y consenso alineado con la cultura de atención integral centrada en cada persona. (ACP). A juicio de Teresa Martínez, 2013. En: (www.acpgerontologia.com) se trata de una metodología pensada para apoyar la participación de la persona y de quienes mejor pueden apoyarle en conseguir una vida mejor. Pretenden que los planes de atención pongan realmente en el centro de la intervención a cada persona usuaria, sus necesidades y sus preferencias y deseos. 

 

Cada grupo de apoyo y consenso se forma para cada persona. Lo forman un número reducido de personas, que conocen bien a la persona y que se comprometen a acompañarla en su plan de atención y vida. 

 

Desarrolla su actividad mediante reuniones periódicas donde se elabora el plan de atención y vida, comprometiéndose todos sus miembros en conseguir los objetivos y llevar adelante los acuerdos consensuados para apoyar una vida mejor para la persona.

 

El grupo permanente lo suelen componer:

 

  • El facilitador/a del grupo 
  • La persona usuaria
  • Algún familiar o amigo/a
  • Profesionales significativos (el profesional de referencia y algún otro que sea importante en el plan de atención y vida)

 

Además pueden participar eventualmente, otras personas, según los asuntos a tratar en la reunión:

 

  • Otros profesionales 
  • Otros familiares o amigos 

 


FUENTES:

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