Asistencia psicosocial en los centros residenciales pera personas mayores: buenas prácticas

Los centros residenciales para personas mayores son centros destinados a servir de vivienda habitual o permanente, y en su caso temporal, a personas mayores de 65 años en situación de dependencia o, en su caso, de riesgo de dependencia, a las que se presta una atención integral y continua. Son centros de alta intensidad, que garantizan: a) la presencia permanente –24 horas al día–de personal cuidador; b) la prestación de un servicio médico y de enfermería; c) el apoyo de un equipo multidisciplinar de profesionales con los perfiles idóneos para la prestación de una atención integral orientada no solo al bienestar físico si no también al psicológico y al social.

La asistencia psicosocial aborda un conjunto de aspectos, que configuran en mayor medida “la vida de una residencia”, ocupando un lugar preponderante en el ranking de necesidades a cubrir en ella. 

Estos aspectos se sintetizan en los siguientes programas:

- Atención psicológica. 

- Intervención social. 

- Animación sociocultural. 

- Intervención familiar. 

- Espiritualidad. 

El DECRETO 126/2019, de 30 de julio, de centros residenciales para personas mayores en el ámbito de la Comunidad Autónoma del País Vasco recoge que entre otros documentos y protocolos, los del ámbito psicosocial se concretan en:

– Protocolo de resolución de conflictos.

– Protocolo de atención familiar continuada.

– Protocolo de decisiones personales.

– Protocolo de fugas.

– Protocolo de malos tratos.

– Protocolos de atención con la fiscalía.

– Protocolo de estado anímico y comportamiento.


El mismo marco de referencia recoge algunas cuestiones referentes a la asistencia psicosocial entre los principios generales que regirán la actuación de los servicios sociales residenciales y concretamente entre los específicos de atención a la persona usuaria se cita el Principio de integralidad: la atención que se preste a cada persona usuaria deberá ser integral, es decir, se deberá tender a la consecución de un modelo global de salud y bienestar, que deberá abarcar, debidamente coordinados entre sí, los aspectos sanitarios, sociales, psicológicos, ambientales, convivenciales, culturales y otros análogos.


Se prestará la asistencia psicológica a las personas usuarias que lo precisen. 

Dinamización sociocultural: existirá un programa de animación socio-cultural. Este programa tendrá unos contenidos de ocio activo y una metodología de participación que propicien la integración y el mantenimiento activo de las personas usuarias.

Se establecerá un programa anual de actividades, organizadas y diversas, con indicación de los objetivos, calendario, métodos y técnicas de ejecución, sistemas de evaluación y que garantice actividades todos los días.

Trabajo social: la atención social y familiar, especialmente las funciones de información y asesoramiento que precisen las personas residentes, las prestará el trabajador o la trabajadora social.  

Dinamización sociocultural. Este programa tendrá unos contenidos de ocio activo y una metodología de participación que propicien la integración y el mantenimiento activo de las personas usuarias. 

Readaptación para las actividades de la vida diaria: incluirá aquellas actividades o programas que fomenten el desarrollo de las capacidades motoras, ocupacionales y relacionales en sus distintos niveles, grupal, familiar, social y con el entorno, con el objetivo de lograr el mantenimiento de sus facultades y si es posible la mejora de las mismas, realizando las actividades de prevención y preservación necesarias según las limitaciones y capacidades de la persona usuaria. En todo caso, existirá un programa de estimulación cognitiva. 

Otra de las prestaciones que también se recogen en el decreto son programas e intervenciones de apoyo a los familiares de personas usuarias: se procurará el apoyo a las familias, trabajando especialmente la información y asesoramiento de la familia para lograr una mejor relación con la persona usuaria, facilitando su colaboración si así lo desea en los cuidados de su familiar y la participación en el plan de atención.

A continuación se describen las buenas prácticas dentro del ámbito psicosocial, concretando las referidas a los siguientes ámbitos:

- Atención psicológica. 

- Intervención social. 

- Animación sociocultural. 

- Intervención familiar. 

- Espiritualidad.

Atención psicológica 

Dentro del concepto global de salud, el componente psicológico es de especial importancia y relevancia en el objeto de atención del recurso social residencial. Se observan dos grandes grupos diferencidos en la asistencia gerontológica comportamental en los centros residenciales, lo que se denomina la psicología “clínica”, aguda o crónica, inherente a algún tipo de patología y la “ambiental”, como reacción al nuevo entorno vital o convivencial.

El efecto antiterapeútico atribuido a la institucionaliación, es especialmente significativo en aspectos psicológicos de salud.

Asímismo, la merma de la capacidad inherente a factores de envejecimiento fisiológico, patologías presentes, pérdidas vitales significativas y otros factores inciden de manera evidente en la aparición de problemas psicológicos.

Las actuaciones principales de la atención psicológica en las residencias abarcan las siguientes áreas de intervención:

• La adaptación a la residencia: trauma del traslado; evaluación integrada con el resto de profesionales.

• El contexto: la residencia. Cambios de comportamiento, interacción social, intimidad, seguridad…, por cambio de entorno vital (diseño, filosofía y normas…).

• Programas de intervención psicológica: Clínica, de prevención y promoción de salud.

• Formación del personal en habilidades y recursos para ejercitación de su rol profesional.

Intervención social 

La Intervención Social de las residencias tiene como objeto la planificación y organización del trabajo social del centro, mediante una adecuada programación de objetivos, como son: 

- Facilitar el proceso de ingreso y ajuste de las personas mayores en la residencia. 

- Realizar el adecuado seguimiento de la vida de la persona mayor residente. 

- Organizar y realizar proyectos de Animación en colaboración con el Departamento de Terapia Ocupacional y el equipo de voluntarios. 

- Informar y asesorar a las familias en torno al fallecimiento de la persona residente. En función de estos objetivos se ejecutan una serie de actuaciones para cada uno de ellos, entre las que destacan: 

- Informar previamente al ingreso en la residencia a la persona mayor dependiente y a su familia sobre los requisitos y condiciones de ésta. Actualizar la información del futuro residente contenida en el expediente para adecuar su ingreso a los recursos existentes. 

- Acoger, informar y realizar seguimiento en los procesos de adaptación en la residencia. Informar sobre los servicios de que se dispone en la residencia y de las condiciones y procedimientos para su uso, poniendo en contacto con los responsables de los mismos. 

- Facilitar la información y la comunicación persona mayor-familia-residencia, cuando sea preciso debido a los niveles de autonomía de la persona mayor. 

- Realizar seguimiento sistemático de las personas usuarias, su integración, su desarrollo elaborando planes de seguimiento individual en colaboración con los distintos servicios. 

- Realizar acciones de trabajo social individual mediante escucha activa, búsqueda de soluciones a los problemas planteados etc. 

- Realizar labores de suplencia de aquellas personas usuarias que no valiéndose por sí mismos precisan adquirir ropas y enseres, administrar su dinero de bolsillo etc. 

- Detectar qué personas usuarias pueden participar en actividades de ocio y tiempo libre y transmitir la información a los servicios correspondientes. 

- Programar el desarrollo de actividades de animación en coordinación con el Departamento de Terapia Ocupacional y el voluntariado. 

- Informar y asesorar a la familia en relación al fallecimiento y trámites necesarios, si fuera preciso. 

Animación sociocultural

La animación sociocultural (ASC) se conceptúa como un proceso de grupo que parte de una situación concreta y que tiene como objetivo generar convivencia y participación. Es una metodología de trabajo y de intervención social (conjunto de técnicas y métodos), con el objetivo de influir en las relaciones humanas, generando redes de relación, consolidando un tejido grupal de interacción y potenciando la solidaridad y participación comunitaria. En el marco de la intervención residencial puede actuar en dos niveles: 

• Animación de la vida diaria de los centros residenciales, implicando a la persona mayor en la gestión participativa de su vida cotidiana. 

• Intervención en situaciones de dependencia o pérdida progresiva de la autonomía personal, con el fin de mejorar la calidad de vida individual e impedir la desvinculación de la propia comunidad local. 

La ASC es mas una actitud que una acción específica, es una manera de hacer, mas que el contenido de una acción. No tan solo hacer actividades, sino la manera de programarlas y practicarlas. El ocio y tiempo libre forma parte de la ASC y está relacionado con el bienestar físico y psíquico, así como con la satisfacción y la calidad de vida. La ASC tiene entre sus elementos las actividades, y dentro de ellas las más típicas son las de contenido: Deportivo y de carácter físico, intelectuales o culturales, sociales, destreza manual, psicológicas, habilidades domésticas, hobbies, juegos y mascotas. 

Intervencion familiar 

El trabajo con familias en la residencia se inicia previo al ingreso y se extiende tanto durante el periodo de adaptación al centro como durante la fase de atención continuada hasta la finalización de la misma. 

Los objetivos del programa de intervención familiar comprenden varios grupos: 

• Vinculados a la familia: reestructuración familiar, trabajo de roles, desculpabilización, participación… • Relacionados con los programas de intervención: capacitación, formación, información, entrenamientos… 

• Referidos a la residencia: participación, intervención, integración… 

Las actuaciones que tienen lugar en el programa de intervención familiar deben abarcar cada una de las fases (preingreso y posingreso) en sus distintos niveles de intervención (individual, grupal y abierto a todas las familias). Los contenidos de las fases deben cubrir una serie de características como son: • Trabajar sobre ideas, creencias y atribuciones negativas para reducir el impacto en el proceso y optimizar la relación cara a una mayor contribución en el programa de intervención. 

• El trabajo con familias debe basarse en la formación. Informar, asesorar, implicar y participarles resultados. 

• Trabajo de roles para que cada miembro de la familia pueda readaptarse a la nueva situación y encuentre un papel que jugar en la residencia. 

• Dinamismo, con capacidad de adaptarse a las nuevas demandas, de ofrecer ayuda, dar respuestas generales a todas las familias, a la vez que deben dar respuestas concretas a determinadas necesidades y /o problemáticas. Pautas de actuación en asistencia psicosocial 

• La atención psicológica en los centros residenciales debe ser contemplada como un apartado importante de salud y bienestar de las personas residentes. 

• La prestación asistencial debe estar garantizada por parte del personal profesional habilitado al efecto, coordinándose la cobertura, en caso necesario, con el Servicio Vasco de Salud – Osakidetza. 

• Debe tenerse presente desde la fase de preingreso para lograr las condiciones oportunas para la adaptación de la persona usuaria al centro residencial y garantizarse, en caso de necesidad, durante las fases de adaptación y atención continuada, teniendo relevancia asimismo en la finalización de la prestación asistencial. 

• Es necesario, dentro de la evaluación de las necesidades de las personas usuarias, contemplar la evaluación de las necesidades de atención de aspectos psicológicos. 

• El Plan de Atención Individual, deberá asimismo recoger las pautas y objetivos de atención de estos aspectos. 

• La detección de distintos signos conductuales, modificaciones de hábitos, reacciones inusuales… en las personas usuarias, así como su registro y comunicación deben estar presentes en la intervención de los profesionales de atención directa de las residencias. 

• La ASC se centra en los aspectos relacionales y convivenciales como complemento a los medicorehabilitadores. 

• La ASC es una actividad profesional dentro de los contenidos de atención en los centros residenciales. El personal deberá poseer la cualificación técnica correspondiente a su nivel profesional, que le habilite para el cumplimiento de las exigencias propias de la prestación del servicio.

Espiritualidad 

Conviene considerar las creencias espirituales como un espacio reservado en la parcela de los sentimientos, que sin el consentimiento del residente no podemos traspasar. La dimensión espiritual es más amplia que la religiosa. Se refiere al mundo de los valores, de la pregunta por el sentido último de las experiencias humanas. Acompañar espiritualmente a los residentes, consiste en atender a sus necesidades en la vivencia de los valores, en el manejo de las preguntas existenciales y en la celebración de esta experiencia, si el mayor es creyente, de la forma adecuada a su propia fe. Todas las personas tienen una dimensión espiritual, participen o no de las prácticas religiosas, cualquiera que sea su estado mental. 

La espiritualidad incluye cuatro características: 

• Enfrentarse a lo desconocido en cualquier circunstancia de la vida. 

• Encontrar un significado y una meta en la vida. 

• Ser capaz de utilizar los recursos internos. 

• Tener la sensación de estar conectado a un ser superior. Los objetivos del programa de espiritualidad de los centros residenciales tienen que estar basados en 

• Debe buscar la aceptación por parte de la persona usuaria, generar el clima adecuado de participación y buscar la comprensión y empatía. La participación es voluntaria y por lo tanto una opción personal es la no intervención. Tomar parte activa en todas las decisiones que le afecten de forma directa o indirecta, individual o colectiva, en la organización y funcionamiento de las actividades de las que pueden ser usuarias. 

• Proponer y ofrecer frente a imponer. Participación en programación. 

• Animar y estimular, no forzar. Participación activa. • Debe basarse en un conocimiento previo de las necesidades, inquietudes, gustos y preferencias de las personas usuarias. Reconocimiento del valor intrínseco de las personas, en toda circunstancia, con pleno respeto de su individualidad y de sus necesidades personales. 

• Debe ser cambiante y adaptable a nuevas necesidades y demandas en función de variables culturales y sociales. 

• La integración que se persigue debe entenderse tanto en el entorno inmediato del centro como en el entorno social extraresidencial. Tratar de mantener la actividad de las personas usuarias ofreciendo actividades informales y programadas en el interior y en el exterior con fines sociales y culturales. Mantenimiento de las personas residentes en el entorno comunitario habitual, que les permita desarrollar su vida familiar, social, política y cultural. 

• La “apuesta” de la residencia en su conjunto debe centrarse en generar un ambiente rico en estímulos, rico en iniciativas, desde un estilo centrado en las personas usuarias, en sus intereses, en el diseño de marcos relacionales y de calidad de vida. 

• Orientación a conseguir en la residencia un ambiente para convivir superando la concepción de lugar para vivir. 

• Actividades idóneas a las características socio culturales de las personas usuarias. Rehuir de la tendencia a programar actividades sistematizadas a lo largo de los años sin revisión y adaptación de objetivos. Se prestará a las personas residentes una atención personalizada, adaptada a las necesidades de cada una de ellas. 

• Énfasis en la prevención y superación de discriminaciones especialmente las derivadas de limitaciones de desarrollo de vida autónoma, promoviendo actuaciones de acción positiva de igualdad de trato y oportunidades. 

• Evitar la aplicación de técnicas de ejecución y mecanismos de comunicación que provoquen la infantilización de las personas usuarias. El género de vida de las personas residentes se deberá ajustar a la conducta y pautas de comportamiento típicas de las personas de su edad y consideradas normales por la ciudadanía. 

• Favorecer la adaptación e integración tanto de la persona mayor como de la familia, considerándoles como una unidad objeto de atención con distintos niveles de intervención. 

• Positivizar la nueva situación frente al carácter negativo que en ocasiones puede aparecer en los miembros de la familia. 

• Dedicar a la familia atención específica fomentando la implicación responsable, favoreciendo la relación estimulante, manteniendo o retomando el vínculo entre la persona usuaria y familia, en todo lo relacionado con ella, consiguiendo la integración de ambos en la residencia.

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