2. HIGIENE Y ASEO


La higiene es el conjunto de actividades dirigidas a proporcionar el aseo corporal y la comodidad de la persona dependiente que incluye los procedimientos de higiene y limpieza de la superficie corporal y mucosas externas, así como las condiciones ambientales y de confort que garanticen su salud y seguridad.

Objetivos de la higiene:

  • Satisfacer las necesidades de higiene y confort de la persona durante su hospitalización y tratar de ofrecerle buenos hábitos de higiene para el futuro.
  • Mejorar la calidad de vida de la persona que la recibe.
  • Recoger datos que permitan valorar el estado general de la persona dependiente, así como el estado de su piel.
  • Activar la circulación sanguínea.
  • Establecer una relación con la persona dependiente, alentándolo a ser tan independiente como le sea posible.

  • Evitar las enfermedades de la piel más comunes, manteniendo una adecuada higiene de la piel de la persona dependiente.
2.2. Alteraciones de la piel y mucosas
Para poder hacer un correcto examen de la piel y las mucosas es necesario, en muchas ocasiones, que la persona dependiente se quite la mayor cantidad de ropa posible para permitir una valoración adecuada de posibles lesiones. Debemos prestar especial atención a las zonas no expuestas como las axilas, las nalgas o el perineo, así como a las zonas donde se forman pliegues cutáneos como las ingles, debajo del pecho o entre los dedos. Estas zonas son más sensibles de ulceración o irritación, por lo que deben ser examinadas con mayor interés.

La palpación de las lesiones cutáneas también ayuda a establecer el carácter o importancia de la misma.

Las lesiones que podemos encontrar en la piel se clasifican en primarias, que se presentan como consecuencia de alguna enfermedad o trastorno, y secundarias, que son modificaciones que se producen a partir de las primarias.

La PATOLOGÍA DÉRMICA es muy extensa y suele tener una importante repercusión psicológica en la persona dependiente, ya que la mayoría de estas enfermedades suelen ser visibles.

CONSULTAR: 
Principios Anatómico-fisiológicos de la piel:
2.3. La higiene personal
Una de las primeras actividades cotidianas que se ve afectada cuando una persona empieza a tener dificultades para ser independiente es la del aseo personal. Para ayudar a la persona dependiente habrá que tener en cuenta su grado de autonomía, las características de la habitación y los recursos disponibles, y por supuesto, las preferencias del usuario.

Se aprovechará el momento del aseo para inspeccionar el cuerpo de la persona dependiente en busca de cualquier tipo de lesión cutánea y valorar el estado general de la piel.

A la hora de realizar la higiene personal de la persona dependiente se deben seguir unos principios fundamentales en los que se respete al máximo la intimidad de la persona:

Nunca se dejará a la persona dependiente sola y desnuda, ni se harán comentarios acerca de su aspecto físico. Se mantendrá siempre el contacto visual, hablándole de forma tranquila, infundiéndole seguridad y respeto.

Explicar lo que se va a realizar y los pasos concretos que se van a seguir.

Se procurará que haya una temperatura ambiental adecuada (entre 21 y 24 ºC), evitando corrientes de aire, así como una temperatura correcta del agua (entre 37 y 40 ºC).

Usaremos jabones neutros que no resulten irritantes para la piel, primando los movimientos suaves que estimulen la circulación sanguínea y prestando especial atención a las prominencias óseas y a las zonas corporales sometidas a presión por la inmovilidad.

Siempre se realizará el aseo siguiendo un orden que consiste en enjabonado, aclarado y secado, para cada parte del cuerpo, haciendo especial hincapié en los pliegues cutáneos y los espacios interdigitales. También se seguirá un orden por zonas del cuerpo, empezando por cara, brazos y axila, tórax y abdomen, piernas, espalda, y zona genital.

Cuando sea necesario y dependiendo de las necesidades de las personas, se hará uso de los diferentes productos de apoyo existentes en el mercado que, siguiendo la Norma UNE-EN ISO 9999:2007 tienen la finalidad de ayudar en la asistencia al aseo (sillas para el baño, taburetes, alfombrillas antideslizantes…).


La frecuencia de aseo e higiene personal será como mínimo de una vez al día y cada vez que la persona lo precise.

Ver técnicas de aseo:




2.4. Técnicas de movilización

La mayoría de las personas que se encuentran en situación de dependencia tienen disminuidas sus capacidades de movilidad a causa de su enfermedad, con lo cual necesitan de la ayuda del personal sanitario para realizar los movimientos imprescindibles. Dichos movimientos se llevarán a cabo siguiendo unas principios generales establecidos para disminuir los riesgos y favorecer la comodidad.

Hay que recordar que es más importante ayudar BIEN que hacerlo rápido para evitar lesiones en nuestro cuerpo y en el de las personas dependientes.

Dentro de las técnicas de movilización encontramos los cambios posturales, que son los movimientos que se desarrollan sobre una misma superficie (hacia la cabecera de la cama, hacia el lateral de la cama, colocación lateral, decúbito supino, decúbito prono…), y son muy importanes a la hora de proporcionarle confort a la persona dependiente y de prevenir la aparición de úlceras por presión. Estos cambios consisten en modificar la postura de la persona dependiente cada dos o tres horas, valiéndose de las posiciones anatómicas básicas que se pueden adoptar en la cama, camilla, sillón, etc. Estos cambios posturales tienen diversos efectos fisiológicos en la persona dependiente que justifican su implantación y les otorgan su importancia de uso:

Posiciones anatómicas básicas 

Decúbito supino: Acostado sobre la espalda, con los brazos y las piernas extendidas.

Decúbito lateral: Acostado de lado, con el brazo inferior flexionado a la altura del codo y paralelo a la cabeza. El brazo superior está flexionado y apoyado sobre el cuerpo. La pierna inferior semiflexionada y la pierna superior, flexionada a la altura de la cadera. Puede ser lateral izquierda o derecha.

Decúbito prono: Acostado sobre su abdomen, con la cabeza girada hacia uno de los lados y los brazos flexionados a ambos lados de la cabeza.

Fowler o semi-fowler: La cabecera de la cama está elevada hasta formar un angulo de 45 º. La persona está acostada con las rodillas flexionadas y los pies descansando sobre el plano horizontal de la cama.

Tredelemburg: Colocado en decúbito supino, los pies están elevados sobre el plano de la cabecera formando un ángulo de 45 º.

Efectos fisiológicos de los cambios posturales
Mejorar la musculatura de la persona dependiente, produciéndose una mejora en la conservación de la masa muscular y la prevención de atrofias; también se enlentecen los procesos de desmineralización ósea y se favorece la función cardiovascular y respiratoria.

Evitar mantener malas posturas durante un espacio prolongado de tiempo, lo que puede dar lugar a deformidades y presiones sobre ciertas prominencias óseas y ocasionar la aparición de úlceras por presión.

Favorecer la autonomía e independencia de la persona dependiente, permitiéndole llevar a cabo por sí mismo actividades de la vida diaria como asearse, ir al baño, vestirse, etc.

Aumentar las posibilidades de la persona dependiente de mantener relaciones sociales y participar en actividades de ocio que favorecerán su integración en la sociedad y la realización de tareas que le estimularán mentalmente.

Durante la movilización aprovecharemos también para llevar a cabo otras actividades, como dar masajes, valorar el estado e integridad de la piel, revisar las zonas de presión..., y combinaremos las movilizaciones con momentos como el aseo, dado que para ello es necesario movilizar todas las partes del cuerpo, o antes de las comidas, ya que así favorecemos que el usuario adopte una posición correcta para alimentarse. Es necesario, en cuanto a las movilizaciones, respetar las horas de sueño de la persona y realizar durante este periodo solo aquellas que se consideren imprescindibles.

En el siguiente vídeo podemos ver un EJEMPLO de cambios posturales y su correcta ejecución.



2.5. Recogida de excretas

Las excretas son las sustancias que no son asimilables por el organismo y que son eliminadas por el mismo: exceso de agua, CO2, heces, urea... Son expulsadas al exterior por sus vías naturales: piel, pulmones, intestino, aparato urinario..., y nos aportan datos útiles para conocer el estado de salud o enfermedad, así como la efectividad o no de los tratamientos que se estén siguiendo.

El concepto recogida de excretas incluye las diferentes técnicas utilizadas para recolectar y posteriormente eliminar los productos de desecho expulsados por el organismo cuando la persona no puede hacerlo por sí misma. Los medios y materiales para la recogida de excretas son la cuña o botella, el pañal o braguita absorbente, el colector urinario, los protectores de cama y los dispositivos para usuarios ostomizados.

En la recogida de excretas se seguirán unas precauciones necesarias para evitar la contaminación del profesional y del resto de personas:

Vaciado de bolsa de diuresis en WC
Lavarse las manos antes y después del contacto con la persona dependiente y en caso de contaminación con cualquier fluido orgánico.
Colocarse guantes protectores antes de manipular cualquier desecho de la persona dependiente
Tratar todos lo productos sanguíneos y líquidos orgánicos como si fueran infecciosos.
Eliminarlos por las vias naturales (WC) siempre que sea posible. En caso de excretas contaminadas, se considerarán como residuos biosanitarios, y se eliminarán según protocolo de eliminación de residuos peligrosos (contenedor azul).
Desinfectar los materiales para la recogida de excretas despues de cada uso, con agua y jabón y solución hipoclorada.

VER MÁS EN: 

Ejemplo de hoja de registro:

Tarea:     
Xabier es una persona mayor encamada con demencia de tipo Alzheimer que tiene la movilidad muy reducida y precisa cambios posturales a lo largo del día para evitar lesiones derivadas del encamamiento prolongado.

Explique cronológicamente las diferentes posturas anatómicas básicas que sería recomendable que adoptara a lo largo del día, teniendo en cuenta el resto de actividades que irá realizando durante la jornada (aseo, comida...).

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