Situación de dependencia y autonomía personal, conceptos distintos íntimamente ligados.

“El nombre que damos a las cosas se relaciona íntimamente con nuestro modo de afrontarlas” (OMS, 1990) y a su vez la terminología empleada influye en las actitudes sociales. 

Los conceptos o términos que se empleen para describir una característica humana, un fenómeno social, una situación de vulnerabilidad o fragilidad, deberían atenerse a algunos criterios. Y en concreto que los términos y conceptos que se utilicen en los textos legales, al margen de la cobertura de prestaciones derivada de las políticas sociales vigentes en cada circunscripción del espacio europeo, deben ser: 
  • Unívocos. Cada término tenga un único significado. 
  • Objetivos. Es decir que no se presten a interpretaciones subjetivas.
  • Neutros. Es decir que sean meramente descriptivos y no impliquen aspectos valorativos. 
  • Respetuosos. Es decir que no resulten peyorativos ni atenten contra la dignidad humana.

La situación de dependencia implica siempre un déficit de autonomía personal, en mayor o menor grado

DEFINICIÓN DE AUTONOMÍA (LAPAD):
“la capacidad de controlar, afrontar y tomar, por propia iniciativa, decisiones personales acerca de cómo vivir de acuerdo con las normas y preferencias propias así como de desarrollar las
actividades básicas de la vida diaria.”
  • Capacidad. El diccionario de la Real Academia Española define la capacidad, entre otras acepciones, como “Aptitud, talento, cualidad que dispone a alguien para el buen ejercicio de algo.”
  • Autodeterminación (Controlar, afrontar y tomar, por propia iniciativa, decisiones personales acerca de cómo vivir de acuerdo con las normas y preferencias propias).
  • Desarrollo las actividades básicas de la vida diaria, definidas en la LAPAD como: “las tareas más elementales de la persona, que le permiten desenvolverse con un mínimo de autonomía e independencia, tales como: el cuidado personal, las actividades domésticas básicas, la movilidad esencial, reconocer personas y objetos, orientarse, entender y ejecutar órdenes o tareas sencillas”.

CONCEPTO DE DEPENDENCIA (LAPAD): 
"el estado de carácter permanente en que se encuentran las personas que, por razones derivadas de la edad, la enfermedad o la discapacidad, y ligadas a la falta o a la pérdida de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, precisan de la atención de otra u otras personas o ayudas importantes para realizar actividades básicas de la vida diaria o, en el caso de las personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, de otros apoyos para su autonomía personal"
  • Carácter permanente de esta situación. La American Medical Association (AMA) define como permanente: “La deficiencia que se ha estabilizado con o sin tratamiento médico y que no es probable que remita a pesar del tratamiento médico”. 
    • De acuerdo con ello, en la situación ligada a la patología a valorar debemos aplicar la consideración "de no ser probable que remita la falta o perdida de autonomía física, mental, intelectual o sensorial ", a pesar del tratamiento médico.
  • Existencia de una limitación física, psíquica o intelectual que merma determinadas capacidades de la persona.
  • La incapacidad de la persona para realizar por sí mismo las actividades de la vida diaria, y la correlativa necesidad de asistencia o cuidados por parte de un tercero o un producto de apoyo
  • ABVD: Tareas más elementales de la persona, que le permiten desenvolverse con un mínimo de autonomía e independencia, tales como: el cuidado personal, las actividades domésticas básicas, la movilidad esencial, reconocer personas y objetos, orientarse, entender y ejecutar órdenes o tareas sencillas. • Cuando la limitación no puede compensarse mediante la adaptación del entorno, provoca una restricción en la participación que se concreta en la dependencia de la ayuda de otras personas para realizar las actividades de la vida cotidiana.
  • Las razones pueden derivarse de la edad, la enfermedad o la discapacidad: 
    •  No se valora la enfermedad sino sus consecuencias en forma de déficit, limitaciones en la actividad y restricciones en la participación. El diagnóstico de una enfermedad no es un criterio de valoración en si mismo.
      • Existe una estrecha relación entre dependencia y edad, pues el porcentaje de individuos con limitaciones en su capacidad funcional aumenta conforme consideramos grupos de población de mayor edad. 
        • Ese aumento en las tasas de prevalencia por grupos de edad no se produce a un ritmo constante, sino que existe una edad (alrededor de los 80 años) en que dicho aumento se acelera notablemente. 
        • No es extraño por ello que la dependencia se vea como un problema estrechamente vinculado al envejecimiento demográfico y que algunas veces, se tienda a considerar como un fenómeno que afecta sólo a los mayores. 
        • En realidad, la dependencia recorre toda la estructura de edades de la población. 
        • Puede estar presente desde el nacimiento, desencadenarse a consecuencia de un accidente o de una enfermedad aguda en la infancia, la juventud o la vida adulta o, más frecuentemente, ir apareciendo a medida que las personas envejecen, como consecuencia de enfermedades crónicas (enfermedad de Alzheimer, artritis, osteoporosis, etc.) o como reflejo de una pérdida general en las funciones fisiológicas, atribuible al proceso global de senescencia.

El Ministerio de Sanidad, Politica Social e Igualdad sugiere: Sustituir las expresiones “personas en situación de dependencia” o “personas dependientes” por “personas que necesitan cuidados de larga duración“

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